Decir que la sociedad en que vivimos está bombardeada por una gran cantidad de información referente a la alimentación, no es decir nada que no se sepa. Hoy en día las personas reciben infinidad de estímulos visuales, sensitivos, cognitivos…, que hacen que sea verdaderamente difícil el saber lo que a uno le conviene o quiere hacer con su alimentación sin caer en trampas publicitarias o de la industria alimentaria, además, si le sumamos el ideal de imagen que esta sociedad tiene como lo que “tendría que ser”, el ideal de perfección, de cuerpos de tallas 34, de belleza…, aún lo ponen más difícil ya que la gran mayoría de personas están descontentas con su cuerpo, lo que les lleva a decidir que alimentación quieren según los resultados que quieran obtener para mejorar dicha insatisfacción.

Así, hay personas que sin querer cambiar de raíz lo que ha sido su alimentación desde su infancia, prueban diferentes dietas para conseguir los resultados que quieren y acercarse un poquito más al concepto teórico de lo que es la alimentación saludable.

Dependiendo de la relación que la persona tenga con el cuidarse a ella misma escogerá diferentes tipos de dietas: las que en un periodo de tiempo inferior se consiguen resultados más rápidos y que la gran mayoría son para adelgazar o depurativas (dietas hiperprotéicas, con el nombre de su creador, dietas donde se ingiere un solo alimento…), y que tienen poco que ver con el cuidado de uno mismo y que requieren, en muchos casos, un seguimiento médico debido a la subida de los niveles de ácido úrico, estreñimiento o cálculos renales.

Para las personas que están más cercanas al cuidado propio o que quieren hacer las cosas con la ayuda de un profesional y están dispuestos a hacer un cambio de sus hábitos alimentarios, están las dietas que pueden ser de más larga duración y más lentas en resultados y son totalmente personalizadas.

En estas dietas la persona hace lo que el profesional le recomienda esperando que al acabarla se haya producido ese cambio de hábitos del que todo el mundo habla y bien pocos consiguen. Esta dificultad en el cambio de hábitos es debida a la falta de conciencia de lo que se hace de forma habitual, lo que lleva a repetirlos nuevamente cuando la persona se vuelve a relajar con su alimentación, una vez conseguidos los objetivos de la dieta.

Por otro lado, hay personas dispuestas a hacer un cambio más radical con su alimentación ya sea por motivos de salud, porque han leído, han escuchado, porque en su círculo de amistades es lo que se lleva, porque ideológicamente es lo que tienen que hacer…, varias formas de alimentarse que llevan intrínseco el sello de saludable y que la persona experimenta con la finalidad de sentirse mejor, de mejorar su salud, de estar más en una ideología determinada…, y que a veces se contradicen las unas con las otras al decir que tal tipo de alimento se debe o no consumir y llevan a la persona a un terreno de inseguridad y de no saber qué hacer o que línea escoger.

Algunas de estas opciones, más que dietas, son filosofías, maneras de entender la vida y miran a la alimentación de forma integrada con todos los demás aspectos de la persona (macrobióticos, ovo-lácteo-vegetarianos, veganos,…).

Entonces, se podría decir que una persona que está pendiente de lo que come, que el producto sea de buena calidad, que sea de temporada, que sea de proximidad, que las cantidades que come sean las adecuadas, que haga una alimentación variada, colorida, con diferentes texturas…, esta persona está llevando en práctica lo que la teoría nos dice que se tiene que hacer para estar sano y saludable y por lo tanto, la persona estará practicando una buena alimentación saludable, y ¿desde dónde lo hace?

Pongamos el ejemplo de una persona que decide visitar a un profesional para que le haga una dieta con la finalidad de adelgazar. Por todos es conocido que un nutricionista de la línea “oficial” (me refiero a que no sea de una línea más naturista) pondrá entre otras cosas ensaladas y queso fresco en la dieta de esta persona, si por el contrario la persona acude a un profesional de una línea macrobiótica, este no le pondrá ni lácteos ni ensaladas en invierno, entonces, ¿cómo escoger que línea le va a ir mejor a esta persona que se quiere adelgazar? Y la cosa se complica mucho más, porqué he expuesto dos ejemplos, pero – como he comentado al principio- hay miles de opciones para escoger que dificultan a las personas en vez de ayudarlas.

Para poder escoger es imprescindible darse cuenta de lo que uno hace, que la persona ponga conciencia en lo que está haciendo para poder descartar lo que le sirve de lo que no le sirve y poner conciencia también en su cuerpo, para que se pueda dar cuenta de lo que le sienta bien y lo que su cuerpo rechaza.

Esta parte es especialmente importante, porque no a todo el mundo le tiene porqué sentar bien un alimento que está catalogado como “saludable”. Poniendo atención al cuerpo se puede saber que alimentos son saludables para cada uno de nosotros, dejando de lado las teorías y de esta forma mantener una relación sana con nuestra alimentación y lo que hacemos con ella.

La alimentación saludable se refiere a conductas alimentarias enfocadas hacia la salud, la conciencia alimentaria está enfocada al darse cuenta de lo que la persona hace, sea saludable o no.

Si la persona se da cuenta de lo que hace, de cómo le sienta la comida, que alimentos le son de más difícil digestión, que alimentos le producen ardor, hinchazón…, podrá decidir si quiere seguir tomándolos aun sabiendo los efectos que le producen.

Cuando las personas saben lo que hacen se pueden responsabilizar de sus actos y asumirlos como propios y por lo tanto, pueden escoger con la libertad de saber que lo que hacen es decisión suya. De esta manera la relación que una persona mantenga con su cuerpo también será diferente y no se dejará influir ni se creerá todo lo que las publicidades dicen. La persona podrá definir más fácilmente lo que le sirve o lo que quiere cambiar y tendrá más herramientas para poderlo hacer.

Como siempre, poner conciencia en lo que haces para poder decidir qué quieres.

Saludos sanotes!

Violant Flores

Terapeuta Nutricional
Te acompaño a vivir la alimentación desde el cuerpo, en lugar de vivirla solo desde la mente. más info

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